Javier Traslaviña, especialista en procesos de innovación y diseño, consultor y profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez.

¿Cuál es la importancia de entrenar habilidades de emprendimiento?

El emprendimiento al igual que la innovación tiene que ver con un entrenamiento riguroso y en ese sentido, desarrollar habilidades es parte de un proceso formativo, donde incluso hay técnicas y herramientas que se han ido conceptualizando con los años. Esto último ha permitido que hoy el emprendimiento se pueda enseñar y tal vez más importante aún, es que a partir de estas herramientas, hacer emprendimiento se puede replicar.

¿Qué rol cumple el diseño en los procesos de creación de valor?

El diseño es una aproximación conceptual a procesos de creación de valor. Es una manera de poder entender y sobre todo de gestionar cómo se le agrega valor a las cosas. El diseño tiene herramientas, método y un punto de vista particular muy útil, especialmente para etapas tempranas de procesos de desarrollo. Hoy en día esto también se puede enseñar y si se conecta con otras metodologías es súper potente como aproximación. La idea es ir más allá de la metodología y transformar la manera de hacer emprendimiento e innovación en algo que sea replicable y eso es importante entenderlo como una manera de abordar el problema/oportunidad.

¿El fracaso de un emprendimiento se debe, en alguna medida, a la falta de un proceso?

No necesariamente. El emprendimiento que falla mal, en el sentido que no se aprende de él, es aquel emprendimiento que nace sólo desde una idea. El emprendimiento que nace de la detección de un problema, de identificar un cliente, de una necesidad latente y a partir de eso desarrolla una solución que finalmente termina por fallar debido a una serie de circunstancias, es un proceso de aprendizaje súper importante para un emprendedor. El mal aprendizaje es cuando partes de una idea sin saber por qué, por un capricho y sin la validación suficiente. Eso hay que tratar de evitarlo, pero un emprendimiento fallido puede ser una muy buena noticia. De hecho, un emprendedor que no falle es un emprendedor sospechoso.