Barbarita Lara es fundadora de SIE (Sistema de Información de Emergencia), sistema de emergencia para alertar, informar y conectar a los habitantes de un país en caso de emergencias o catástrofes naturales y hace poco se transformó en la primera chilena en pertenecer a la lista de los innovadores más destacados menores de 35 años del MIT Technology Review 2018.

Durante su visita a La Región de Coquimbo conversó con La Brújula Cowork.

¿Qué es SIE?

SIE es un sistema que brinda información útil para que puedas saber dónde dirigirte en los momentos de emergencia como centros de acopio, albergues y puntos  de asistencia de salud. Funciona aunque no haya disponibilidad de Internet o redes móviles, ya que la mensajería es emitida a través de ondas de radio.

¿Cómo surge el SIE?

Esto comenzó a partir de la impotencia de saber que nadie había hecho nada con respecto a la emergencia que hubo en Chile tras el terremoto de 2010. Eso me preocupó mucho, porque en ese momento tenía a mi hijo de cuatro años, a mi mamá casi le dio un infarto, mi papá estaba trabajando, mi hermano estaba embarcado, todos estábamos distribuidos por Chile, y sentí rabia, esa impotencia de no poder comunicarse y de no poder hacer nada para cambiar la situación. Todo era muy caótico, y yo, siempre muy conectada con la tecnología, me pregunté cómo era posible que nadie hubiera hecho algo en ese momento, y después se supo que no tenían cargados los teléfonos satelitales, y que murieron 152 personas por el tsunami, que no fue debidamente anunciado.

 

Entonces, lo que me marcó fue que prendí la radio del auto y sintonicé una estación Argentina, que decía lo que estaba pasando con el terremoto, y para mí eso fue muy raro, ya que otro país comunicó lo que está ocurriendo acá. Además, mi celular tiene una capacidad especial para estar comunicado, incluso si no tengo Internet, entonces pude comunicar a chilenos que estaban en el extranjero con sus familiares que vivían en el epicentro, y en ese sentido, yo fui el canal entre ellos, y sentí tanta satisfacción personal, que pensé que esa comunicación debía repetirse siempre, y que tenía que ser libre y gratuita para todos.

Dije, mi emprendimiento tiene que ser global, altamente escalable, de bajo costo y libre para todas las personas’. Me fijé que esto no era solamente una solución para Chile, sino también para el mundo, y desde ahí empezamos a crear la primera red mundial interconectada de emergencia, que sabemos ayudará a todo el mundo a comunicarse cuando todos los medios convencionales no estén disponibles”

¿Cuales fueron los desafíos que enfrentaste al empezar a ser emprendedora?

 

Al comenzar nadie te enseña a ser emprendedor, entonces como quería ser emprendedora, me metí a Google y puse literalmente ‘cómo ser emprendedor’, e hice todo lo posible por entender qué es lo que tenía que saber. Ahí me di cuenta de que no sabía nada y que no tenía habilidades específicas. Nos equivocamos mucho, y eso fue lo mejor, porque aprendimos mucho del proceso. Luego, cuando fui seleccionada para ir a la Real Academia de Ingeniería en el Reino Unido, nos enseñaron todo, y obviamente, yo sigo aprendiendo día a día y mejorando en mis aptitudes de emprendedora. Allí fue la primera vez que me dijeron ‘tú vas a ser una ingeniero de élite’ y eso para mí fue muy raro, porque yo me estaba ‘echando todos los ramos’, pero me expresaron que tenía el potencial para cambiar el mundo, y ahí mi mente cambió y dije ‘ok, mi emprendimiento tiene que ser global, altamente escalable, de bajo costo y libre para todas las personas’. Me fijé que esto no era solamente una solución para Chile, sino también para el mundo, y desde ahí empezamos a crear la primera red mundial interconectada de emergencia, que sabemos ayudará a todo el mundo a comunicarse cuando todos los medios convencionales no estén disponibles”.

 

¿Cuál es la importancia de que haya más mujeres liderando en la innovación?

 

Más allá de que existan más mujeres innovando, el fin es que todos tengamos los mismos derechos para hacer cualquier cosa. Intento no separar mucho por género, sino mostrar que todos podemos hacer lo que queramos. Las mujeres sí tenemos ciertas habilidades para unir equipos, algo que a veces no tienen los hombres, pero creo que no hay diferencias con respecto al género. Sin embargo, en el emprendimiento, me costó mucho porque era mujer. Me discriminaron por eso, por ser independiente, por tener más de 30 años, por estar casada y tener un hijo; era como una mala combinación, y a pesar de eso, lo pude hacer.

Lo que quiero demostrar es que sí, las cosas no son perfectas, yo no soy una persona que tuvo las mejores notas, que hizo todo bien, ni soy la mujer perfecta: yo lo hice todo mal, pero, al hacerlo de esa manera, me di cuenta de que perder el miedo a equivocarse es parte del éxito, y eso me ayudó mucho a crecer. Equivocarse está bien y hay que sacar ese estigma de que la mujer tiene que ser la ‘princesa perfecta’, que debe buscarse un marido para triunfar en la vida: las mujeres somos iguales a todos.

 

¿Cómo te sentiste al saber que estabas en la lista de los innovadores Sub-35 del MIT?

 

Yo tenía el mismo premio a nivel latinoamericano, y cuando conocí ese premio pensé que era lo máximo que podía alcanzar en la vida. Luego, le comenté a un amigo que estaba nominada y me contestó que era imposible que yo pudiera estar en esa lista, le pregunté  por qué y me dijo que en esa lista estaba la gente más bacán del mundo, o sea, técnicamente me quiso decir que yo no estaba al nivel.

Cuando llegó la noticia fue una mezcla de llanto y satisfacción personal, porque ese premio no era para mí, era para mi equipo y para el trabajo que hemos estado haciendo: puede tener mi nombre, pero hay un equipo detrás, hay lágrimas, esfuerzo y mucho trabajo sin parar, a veces sin financiamiento. Realmente fue un orgullo, e ir a recibir el premio a Boston fue una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Me sentí muy orgullosa de llevar la bandera de Chile y representar a mi país.

 

¿Qué se viene a futuro con el SIE?

 

Este proyecto ya está en el Palacio de la Moneda, y estamos esperando a que el Ministerio del Interior apruebe el proyecto, y además, contamos actualmente con el apoyo de la Subtel y de la Onemi. Nosotros pensamos que si el Gobierno no toma el proyecto, lamentablemente tendremos que seguir avanzando, y si bien para nosotros es un tema romántico implementar el sistema en Chile y ayudar a los chilenos, no depende solamente de nosotros, también hay otros factores. Países como Estados Unidos, Francia, Canadá y muchos otros están interesados en el sistema, así que ahora vamos a una gira global para disponer nuestra tecnología a la comunidad mundial.

 

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere innovar?

 

Primero, que piense global, ya que si los proyectos no pueden escalar o si no tienen impacto a nivel mundial, no sirven, y ojalá sean de bajo costo, para abarcar todo el mercado posible. Además, que sueñen en grande, porque uno como chileno tiene un pensamiento muy limitado a su realidad socioeconómica o a su localidad, y estamos en un mundo que está hiper-conectado, donde no tenemos limitaciones;  por ejemplo, en mi WhatsApp tengo reuniones con todo el mundo, todos los días y a cada rato. Hay que pensar que somos ciudadanos del mundo, y no solamente del lugar en donde se vive. Lo ideal es que se crean el cuento, que sean persistentes, porque no resultará a la primera, ni a la segunda, o quizás nunca resulte, pero tienen que darlo todo para sentirse satisfechos y saber que al menos lo intentaron.

“Perder el miedo a equivocarse es parte del éxito; eso me ayudó a crecer”

.

Únete al espacio de trabajo colaborativo de los emprendedores dinámicos de la #RegiónEstrella

Share This